¿Tu enjuague bucal está alterando tu microbiota? Lo que debes saber
Publicado por la Dra. Manuela Escobar | Doctora y Nutrióloga
Cuando pensamos en higiene bucal, probablemente lo primero que viene a nuestra mente es el cepillo de dientes, el hilo dental y el enjuague bucal. Pero nuestra boca no está habitada únicamente por microorganismos que debemos eliminar.
En ella existe una comunidad enorme de bacterias que cumple funciones importantes para nuestra salud. Por eso, cuando utilizamos productos con una acción antimicrobiana muy intensa y de manera frecuente, la pregunta no debería ser solamente “¿qué bacterias estoy eliminando?”, sino también “¿qué bacterias beneficiosas estoy afectando?”
Tu boca también tiene un microbioma
Algunas de las bacterias que viven en nuestra cavidad oral participan en la transformación del nitrato de los alimentos en nitrito y posteriormente en óxido nítrico, una molécula relacionada con la regulación del tono de los vasos sanguíneos.
Por eso, alterar de manera importante estas comunidades bacterianas puede modificar este proceso. Algunos estudios han encontrado cambios en el metabolismo del nitrato y en la presión arterial después del uso de determinados enjuagues antibacterianos, aunque los efectos sobre la salud cardiovascular a largo plazo todavía requieren más investigación.
La microbiota oral no está ahí por accidente.
¿Y qué pasa cuando eliminamos demasiadas bacterias?
No todos los enjuagues funcionan de la misma manera y tampoco todos tienen el mismo impacto sobre el microbioma. Algunos productos antimicrobianos, especialmente formulaciones como la clorhexidina, pueden producir cambios importantes en la composición de las bacterias de la boca. Una revisión sistemática reciente encontró evidencia de alteraciones de la microbiota oral después del uso de distintos enjuagues antimicrobianos.
Esto no significa que todo enjuague bucal sea malo.
Hay situaciones clínicas en las que determinados enjuagues pueden ser útiles y deben utilizarse bajo indicación profesional. El problema está en asumir que necesitamos eliminar indiscriminadamente todas las bacterias de nuestra boca para tener una buena higiene.

La conexión entre boca e intestino
Y aquí aparece algo todavía más interesante. Algunas bacterias presentes en la microbiota oral, como Fusobacterium nucleatum y Streptococcus anginosus, han sido encontradas con mayor frecuencia en estudios de personas con cáncer colorrectal. La evidencia actual muestra una asociación, pero todavía estamos estudiando exactamente cómo se produce esta relación y qué papel causal tiene cada microorganismo.
Esto nos recuerda algo importante: La boca no está aislada del resto del organismo. Lo que sucede en nuestra cavidad oral puede relacionarse con procesos que ocurren mucho más allá de ella, y por eso cuidar el equilibrio de su microbiota también merece nuestra atención.
Entonces, ¿qué deberíamos hacer?
La base de una buena higiene oral sigue siendo mucho más sencilla de lo que parece:
🪥 Cepillado adecuado: Dos veces al día, utilizando una técnica correcta.
🧵 Hilo dental: Para limpiar las zonas donde el cepillo no puede llegar.
🦷 Visitas al odontólogo: Para prevenir, detectar y tratar problemas antes de que avancen.
Y respecto al enjuague bucal, no todos necesitan utilizarlo de la misma manera ni con la misma frecuencia. Si tienes una condición específica, lo mejor es consultar con tu odontólogo antes de convertirlo en parte obligatoria de tu rutina.
La pregunta no debería ser “¿cómo elimino más bacterias?”
Deberíamos empezar a preguntarnos: ¿Cómo mantengo una boca limpia sin destruir innecesariamente el equilibrio de microorganismos que también forman parte de mi salud?
Porque una buena higiene no necesariamente significa eliminarlo todo. Significa aprender a cuidar el equilibrio.



