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¿Qué hay realmente en tus productos de cuidado personal?

  • 18 abr
  • 2 Min. de lectura

Publicado por la Dra. Manuela Escobar | Doctora y Nutrióloga | 07 de abril de 2026



La salud no depende únicamente de lo que comes. También está influenciada por lo que aplicas sobre tu piel todos los días.


Muchos productos de cuidado personal contienen ingredientes que, en exceso o en determinados contextos, pueden afectar la barrera cutánea, la microbiota de la piel e incluso interactuar con el sistema hormonal. Por eso, más que entrar en pánico, el enfoque debería ser uno: aprender a elegir mejor.


Ingredientes que vale la pena entender

Algunos compuestos comunes en productos cosméticos y de higiene han sido ampliamente discutidos por su posible impacto en la salud. Por ejemplo:


  • Polietilenglicoles (PEGs) y siliconas

    Se utilizan para mejorar la textura de los productos. En algunos casos, pueden generar una sensación de “capa” sobre la piel o el cabello, lo que no necesariamente es negativo, pero sí puede no ser ideal para todos los tipos de piel.


  • Sulfatos

    Son agentes limpiadores eficaces, pero en algunas personas pueden resultar agresivos para la barrera cutánea, especialmente si hay sensibilidad o uso excesivo.


  • Fragancias (“parfum”)

    Este término puede agrupar múltiples compuestos, algunos potencialmente irritantes o sensibilizantes en pieles reactivas.


Filtros solares químicos y otros compuestos


Algunos filtros solares químicos, como la avobenzona u octisalato, han sido estudiados por su posible interacción con el sistema endocrino en ciertos contextos. Sin embargo, su uso está regulado y aprobado en concentraciones específicas.



De igual forma, otros compuestos presentes en productos de uso diario —como ciertos conservantes o saborizantes artificiales— han generado debate en la literatura científica, especialmente en relación con su exposición acumulativa.


En el caso del flúor, por ejemplo, su uso en salud oral está respaldado en prevención de caries, pero su relación con otros sistemas del cuerpo sigue siendo un tema de investigación y contexto clínico.


¿Significa esto que debes eliminar todo?

No necesariamente. El riesgo de un producto no depende solo de un ingrediente aislado, sino de:

  • La dosis

  • La frecuencia de uso

  • La combinación con otros factores

  • Tu contexto individual (piel, salud hormonal, sensibilidad, etc.)


Por eso, el enfoque más útil no es eliminar todo de forma radical, sino tomar decisiones informadas.


La salud también está en lo que usas a diario

Así como cuidas lo que comes, también vale la pena prestar atención a lo que aplicas en tu cuerpo. Leer etiquetas, elegir productos más simples cuando sea posible y priorizar calidad sobre cantidad puede marcar una diferencia real a largo plazo.


Porque la salud no se construye con decisiones extremas, sino con hábitos conscientes y sostenibles.

 
 
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